
Sería ideal que todos tomáramos decisiones de gasto racionales y bien analizadas. Pero ninguno de nosotros es un robot. Todos hemos hecho compras impulsivas alguna vez. Piensa en las cosas que compraste porque tuviste un mal día en el trabajo. O tal vez fue una discusión lo que te alteró. Sea cual sea la causa, las compras basadas en emociones en lugar de en la frugalidad pueden afectar negativamente a tu bolsillo. Aquí tienes algunas maneras de darte un gusto sin agotar tus fondos.
1. Crea tiempo para ti.
En muchos casos, gastar de más se debe a que te da una sensación de control sobre tu entorno. En lugar de intentar controlarlo todo con dinero, toma el control de tu tiempo y de tu entorno. Ya sea que te regales un baño relajante o dediques tiempo a ese proyecto de bricolaje en el garaje, comprométete a relajarte a tu manera.
2. Conéctate con un ser querido
La soledad es otra emoción que puede convertirte en un consumidor compulsivo. Una llamada a un familiar con el que no has hablado en mucho tiempo o incluso un encuentro espontáneo con un amigo pueden recordarte los maravillosos lazos que te unen en la vida.
3. Voluntario
Puede sonar extraño, pero en muchos casos la mejor manera de ayudarse a uno mismo es trabajar para mejorar la vida de otra persona.
4. Ejercicio
Los científicos creen que, para algunas personas, ir de compras impulsivamente libera la misma cantidad de endorfinas en el cerebro que el paracaidismo. Así que, si eres de los que disfrutan enormemente llenando un carrito de la compra, considera alternativas como ir al gimnasio, caminar o montar en bicicleta para obtener esa dosis de endorfinas (si no tienes a mano un avión ni un paracaídas).
5. Disfruta de la naturaleza.
Una de las mejores maneras de escapar de tus problemas es, bueno… ¡alejarse de ellos! Deja atrás la tecnología y vuelve a conectar con tu rincón favorito, un lugar apartado.
6. Leer
Un poco de escapismo saludable siempre viene bien para desconectar de las preocupaciones diarias. Mientras que los medios pasivos como la televisión suelen servir más como una distracción casual, sumergirse en un buen libro te obliga a involucrarte activamente en la historia.
7. Jugar
Ya sea con niños o con una mascota, divertirse un poco puede liberar mucha tensión acumulada que de otro modo intentarías desahogar comprando cosas.
8. Despeja el espacio.
Dado que llegar a casa y encontrarla llena de cosas puede aumentar tu nivel de estrés, regálate un presente y un futuro de mayor serenidad buscando artículos que puedas donar o vender en línea o en una venta de garaje.